quiere estar más segura

El revés político de Ollanta Humala: Proyecto minero "Conga no va". Decisiones políticas, minería y movilización social. Perú

Publicado: 2011-12-01

 

Conga no va más, al menos por ahora. La minera Yanacocha, según su comunicado emitido hace unos días, a pedido del gobierno decidió suspender el proyecto minero Conga debido a la férrea oposición de las organizaciones sociales y campesinas de Cajamarca después del sexto día huelga indefinida que había paralizado todo el departamento. La huelga indefinida empezaba a agudizarse debido a los enfrentamientos entre campesinos y las fuerzas policiales, con resultados de personas heridas de ambos lados. Ante esto la minera decide suspender el proyecto Conga. A pesar de ello, prosigue la huelga. Los dirigentes afirman que no es suficiente la suspensión sino que haya una resolución que sentencie la suspensión definitiva del proyecto Conga.

La decisión de “Conga va” y la suspensión de la misma a los pocos días debido a la fuerte oposición de las fuerzas sociales de Cajamarca sería el primer revés político de Ollanta Humala. Un revés no frente a sus adversarios políticos y mediáticos que hicieron una dura campaña en su contra sino por el contrario frente a las fuerzas sociales que apostaron por él. Este hecho ha generado, hasta ahora, un quiebre en la relación entre Ollanta y sus bases en el norte del país, Cajamarca. Este ha sido un error político  que pudo haberse evitado si se continuaba con el proceso de la consulta previa. Si es verdad lo que dijo Carlos Tapia, ahora ex asesor del Ministerio de la Presidencia, los responsables de todo lo ocurrido en Cajamarca han sido el propio presidente Humala y su asesor de cabecera Favre. Sobre todo en un momento que se venía preparando/ discutiendo la ley de consulta, con el objeto de considerar la opinión de las poblaciones donde se realizarían proyectos mineros. Es en ese contexto que Ollanta de manera poco previsora, y contraviniendo un proceso en marcha lanza su "Conga va", dejando sin opción a las organizaciones que apostaban por la consulta previa. Ante una decisión así, no había sitio para algún tipo de consulta. El gobierno había tomado partido, y la decisión por la minería había sido tomada. Las poblaciones que tenían la expectativa de ser consultadas, entendieron el mensaje: el gobierno apostó por las mineras. Lo que siguió no fue más que trámite subsiguiente de la decisión tomada. Las organizaciones lo entendieron así, y el pretendido diálogo no sería nada más para que las organizaciones acepten la directiva a favor de las mineras.

Lo nuevo de los hechos con el gobierno de Ollanta era la apuesta por la consulta previa y la importancia de la opinión que tendría esta vez las poblaciones y organizaciones sociales con respecto a la minería. Porque ya son prácticas conocidas, casi como un recetario, de las maniobras de cooptación que hacen tanto las mineras como el gobierno -que al final terminan por ponerse de su lado-, para dar medidas a favor de las mineras sin considerar para nada a la población bajo el mismo pretexto de siempre del desarrollo y el beneficio del país. Con Ollanta la expectativa era otra que esta vez sí se respete la voz de la población. En medio de toda esa expectativa la consulta previa sería el instrumento que posibilitaría esa conexión y viabilidad de las medidas y la relación con las mineras esta vez en una posición algo más simétrica que antes. Sin embargo, el “Conga va” resquebraja el proceso de la consulta previa y pone en difícil situación a las organizaciones sociales opositoras del proyecto Conga. Difícil porque no les da opción a dialogar ni a negociar. ¿Qué dialogo o negociación puede haber frente a una decisión tomada? Se dialoga y se negocia antes de tomar una decisión, no después. Lo que vino posterior a la decisión tomada por Ollanta ya es práctica conocida: tratar de conversar con los dirigentes frente a la cámaras –el Ministro de Defensa fue a Cajamarca a “dialogar” don los dirigentes de la huelga indefinida- y como era de esperar no iba a haber respuesta se buscaba convertir a los dirigentes en personas sin juicio e incomprensibles ante “las actitudes de dialogo del gobierno”. Los medios periodísticos, antes contarios a Humala, esta vez convertidos en su defensor publicaron en todos los tonos sobre la intransigencia de los dirigentes y los intereses subalternos que les asiste.

La decisión de dar marcha atrás con el proyecto minero Conga, puso en aprietos al gobierno e hizo evidente el error político de haber decidido de manera unilateral por una de las partes desconociendo el proceso que iba a legitimar la consulta previa. Por ahora convertida en letra muerta. El retroceso se produjo después de las fuertes tensiones que ya empezaban a producirse entre los campesinos y las fuerzas policiales. Existe en la memoria colectiva dos hechos recientes que remecieron el país: la derechización de Alan García que ganó las elecciones con posiciones de centro izquierda, y el “baguazo” con la política del “Perro del Hortelano” aprista que generó muertes en las poblaciones indígenas y en las fuerzas policiales. Al parecer estos hechos pesaron para que el gobierno retroceda y así evitar se produzca otro “baguazo”. Sin embargo, la situación no parece terminar y las posiciones parecen endurecerse.

A cuatro meses del gobierno de Ollanta Humala este podría ser el punto de quiebre de una posible corrida hacia la derecha de Humala. El punto de equilibrio con la presencia de personalidades y grupos reducidos de izquierda todavía dentro del gobierno podría hacer un balance de posiciones, pero con la salida de Carlos Tapia, un reconocido personaje de izquierda que apostó por Humala cuando Ollanta tenía poco rédito en esos sectores, es un primer campanazo que indicaría que las relaciones con la izquierda no serían de las mejores.

Si bien todavía es poco el tiempo para saber con exactitud las definiciones del Presidente Ollanta Humala, la mala decisión adoptada, o tal vez tomada por presiones de los “poderes fácticos” hacen peligrar el equilibrio que hasta antes del “Conga va” se percibía. Los hechos reales (la huelga de los grupos opositores a Conga en Cajamarca) posterior a la decisión tomada a favor de la mina pueden obligar a decantar las posiciones tanto del gobierno como de las organizaciones sociales opositoras hacia uno u otro lado. Propiciando que las tensiones se acrecienten. Algo nada conveniente para el país.

1, diciembre, 2011


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